Antecedentes históricos
El programa lleva el nombre del primer mártir Luterano venezolano, Juan de Frías, quien fue un sacerdote caraqueño del orden agustino acusado, condenado y encarcelado el 12 de junio de 1671 por la Santa Inquisición de la Iglesia Católica por profesar la fe Cristiana Luterana. Después de 16 años en la cárcel, finalmente fue condenado a la hoguera en Cartagena de las Indias (Colombia) el 30 de mayo de 1688.
Se cuenta que “Juan de Frías” (o Juan Francisco de la Barreda) [fue] mulato, natural de Caracas. Fue uno de los cuatro quemados, probablemente vivos, por herejes contumaces, en el auto del 30 de mayo de 1688, en Cartagena. Los otros eran José Jiménez, fray Felipe Romero y Francisco del Valle. Lo habían apresado el 12 de junio de 1671, y condenado a relajación por hereje relapso, en febrero de 1672. Por alguna razón no se cumplió entonces la sentencia, y permaneció en la cárcel año tras año, en completo abandono. Cuando en 1683 llegó a tomar posesión un nuevo inquisidor, don Francisco Valera, encontró a Frías y los que iban a ser sus compañeros de martirio en la hoguera, encarcelados en muy penosa situación. Valera escribió el
1º de octubre de ese mismo año, un informe al Consejo de la Inquisición, diciendo que en las cárceles del Santo Oficio “estos miserables padecen la estrechez de ellas de incomodidades, achaques y casi desesperación, originada de sus naturales y de lo riguroso y ardiente del clima.” Refiriéndose a Frías, Jiménez y el P. Romero, asienta Valera que “parecen más herejes que Lutero, y creo que están hoy creyendo en él como Dios.”
El informe de Valera hizo que se volviera a activar la causa de los infelices prisioneros, pero no para darles libertad. Y todavía pasaron otros cinco años, posiblemente en las mismas condiciones de cárcel, hasta que al fin los sacaron de ella, ¡para llevarlos a la hoguera! Del acto en que consta que murieron, escribió el inquisidor Ortiz de Zárate el 14 de octubre de ese año de 1688: “El teatro salió con tanta perfección y grandeza que los forasteros que habían visto otros en otras ciudades no lo reconocían a ninguno, y estuvo con cuanto ornato en estas partes puede imaginarse y muy lúcido de todas maneras, y aseguramos a V. E. que hechos sus costos a dinero de contado pasaría de diez y seis mil pesos.”
Nuestro Instituto Teológico lleva el nombre de “Juan de Frías” no solo por ser el primer mártir Luterano venezolano (por su identificación con las enseñanzas de la Reforma, y la naciente doctrina Luterana), sino por su constancia en la fe verdadera en Cristo, aún ante su inminente muerte.
El programa es una continuación y amplificación del programa ministerial de DIMICAR (Distrito Misional Caribe de la Iglesia Luterana Sínodo de Missouri) que comenzó en los años 1959 y 1963 bajo la dirección del Rev. Edgar Keller y Rev. Roberto Hoeferkamp.
En 1970, la ILV aprobó la formalización del Instituto Teológico por Extensión bajo la dirección y tutela del Rev. Rodolfo Blank. Desde entonces “JdeF” sirve a todas las congregaciones y misiones de la ILV. “JdeF” nació en el oriente del país donde ha servido el propósito de formar teológicamente a los feligreses durante más de 30 años.
Desde su inicio, el Instituto Teológico “Juan de Frías” ha ofrecido estudios dedicados a la proclamación del Evangelio en Venezuela y toda América Latina por medio del entrenamiento de líderes. Confiesa un sólo Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, quien reconcilió al mundo consigo mismo, a través de la muerte y resurrección de Su único Hijo, Jesucristo, en quien tenemos perdón completo por nuestros pecados y una vida nueva y eterna en Él. De esta manera, “JdeF” está totalmente de acuerdo con los tres credos ecuménicos, el Credo Apostólico, el Credo Niceno y el Credo de Atanasio.